Puede que la locura fuera mía. Es algo que quiero negarme o, al menos, lo intento. Rozaba el cielo con la punta de los dedos por cada segundo que le miraba. No entiendo qué tenía esa sonrisa que llegaba a animar el día más oscuro. Lograba que todo pudiera verse de un color que no me esperaba, la verdad. Y eso me da miedo.
Si. Me daba miedo que alguien pudiera levantarme del suelo y hacerme olvidarme de todo. ¿Por qué tú? Eras la cura y enfermedad en un sólo ser. Soñaba con despertar y que, lo primero que viera, fuera tu despertar. Ese despertar que, incluso el mismo sol, esperaba tras salir. La gente habla de las maravillas desconociendo quién eres.
Si no te digo nada es porque nunca te dejaría estar con alguien como yo, porque no mereces tan poco. Mereces mucho más de lo que yo pudiera darte. Pero hay algo que puedo ofrecerte: Luchar a tu lado. Luchar sin parar para que no toques el suelo con las rodillas. Porque caer no te lo mereces. Tú no.