Translate
lunes, 8 de julio de 2019
Comienzo.
Me he dado cuenta, tras alguna conversación que otra con algunas personas, que es el momento de hacer cambios serios en mi vida.
No es una publicación de esas chorras que acaban en broma ni nada de eso. Por lo que, si quieres parar de leer, estás en tu completo derecho de hacerlo.
Creo que no estoy haciendo las cosas bien o, al menos, no como quiero que salgan. Estoy en un punto muerto. Estoy en una situación en la que necesito conocer más gente interesante que interesada. Personas que me aporten buenas situaciones en vez de dudas. Personas que sean afines a mi de verdad.
Necesito salir más de mi rutina. De mi espacio. Conocer gente que me inspire ganas de quedarme a su lado. Que me parezca interesante perder una noche de sueño por ganarla hablando con esa persona de cosas interesantes. Ya sea de Wilhelm Wundt o de Friedrich Nietzsche. De Edgar Allan Poe o de Paulo Coelho. Ya sea que defiendas "Vista de Bonnieres" de Paul Cézanne o te inclines más por la belleza de "La Scapigliata" de Da Vinci.
Alguien que me haga olvidar el tic-tac de un reloj y no me deje mirar el móvil por quedarme maravillado por estar junto a esa persona en ese momento.
¿Cambio de aires? También puede influir eso. En salir fuera de mi tierra y ver nuevos espacios. Lugares que me hagan olvidarme de todo por unos instantes.
¿Sabes qué ocurre tras todo esto? Que seguro que, tras esta pantalla que me estáis leyendo, hay una persona que siente lo mismo que yo. Que está decepcionada con parte del mundo y busca un modo de estar bien y encontrar gente que le complemente, ya que es una persona completa de por sí. Si tú eres de esas personas, que sepas que puedes salir adelante y cruzar cada límite que la gente intente imponerte. Así que te deseo la mayor suerte del mundo y que logres cada punto que te propongas. Porque lo haremos.
miércoles, 9 de enero de 2019
Limerencia.
Todo iba bien. Bueno, bien... llamémosle rutinario, monótono. No había ningún cambio y estaba protegido en mi zona de confort, hasta que la limerencia surgió. Todo eso provocado por una voz... Como definirla... Era una voz etérea. Una voz delicada de esas que pueden perforar la razón y hacer perder la cordura. Y la sensación de estar a su lado era efímera. Por muchas horas que pasara escuchándola, podría hacerse muy corto. Su sonrisa era inmarcesible, o eso era lo que yo deseaba que fuera. Era pura magia. ¿Sabéis ese momento en el que os cruzáis en el camino con alguien que puede hacerle competencia al Alba? Si. Una persona a la que ves y te hace sonreír sólo con su presencia. Una persona que, aunque cierres los ojos, la estás viendo. Asusta... ¿A qué sí? Después de todo lo que hemos pasado, que llegue alguien que nos haga temblar solo con oír su voz, con oler su perfume... Y si a eso se le une visualizar la bonita curva que forma sus labios al expresar una sonrisa... Puede que eso sea lo que más miedo nos da.
El hecho de que alguien logre el poder de convertirse en una debilidad.
Siempre he denominado el amor como un juego: La vida nos da unas cartas pero no nos dice las normas ni como es el juego. ¿Por qué? Porque las casualidades no existen. Somos nosotros quienes nos damos las oportunidades y las reglas. Nosotros decimos si queremos enseñar la baza que tenemos o si queremos ocultarla. Hay juegos que son facilísimos, pero hay otros en los que lo que debemos hacer es rendirnos, para no mostrar nuestra jugada. Puede que perdamos la partida, pero no habrá tantas bajas como jugarla y mostrar el juego que teníamos.
Quedarte y luchar por lo que quieres, o quedarte y guardar ese sentimiento para ti. Tú decides.
Sólo sé que te quiero, y puede que sea por ello por lo que guardaré lo que pienso. Mi fin es verte feliz, conmigo o sin mi. Pero que seas feliz.
El hecho de que alguien logre el poder de convertirse en una debilidad.
Siempre he denominado el amor como un juego: La vida nos da unas cartas pero no nos dice las normas ni como es el juego. ¿Por qué? Porque las casualidades no existen. Somos nosotros quienes nos damos las oportunidades y las reglas. Nosotros decimos si queremos enseñar la baza que tenemos o si queremos ocultarla. Hay juegos que son facilísimos, pero hay otros en los que lo que debemos hacer es rendirnos, para no mostrar nuestra jugada. Puede que perdamos la partida, pero no habrá tantas bajas como jugarla y mostrar el juego que teníamos.
Quedarte y luchar por lo que quieres, o quedarte y guardar ese sentimiento para ti. Tú decides.
Sólo sé que te quiero, y puede que sea por ello por lo que guardaré lo que pienso. Mi fin es verte feliz, conmigo o sin mi. Pero que seas feliz.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)